CONDE DE YEBES, figura y testigo de la edad de oro de la montería.



Retrato del conde de Yebes, en Gredos, publicado por el Marques de Valdueza.



Entrevistado por Carlos Contera para 'El Mundo de la Caza'(1985) y ratificando el tipo a recuperar en el Alano sobre material y fotos de época.


D. Eduardo Figueroa Alonso-Martinez, Conde de Yebes (1899-1986), creció en una familia de cazadores apasionados donde hijos y nietos siguieron el ejemplo de su padre el conde de Romanones, varias veces canciller y jefe de gobierno en España. Con el tiempo se hizo un cazador dedicado a tiempo total, principalmente a la caza mayor. De su pluma han salido los mejores relatos de rehalas, cochinos y venados. Su gran trayectoria venatoria se vio jalonada por varios libros que se consideran clásicos cumbre de la montería, escritos en la época de más brillantez y consolidación del estilo de caza mayor propiamente español.

La exposición del Museo Nacional de Arte Moderno (1947) de sus acuarelas, esculturas y carboncillos, sobre animales salvajes y caza, atrajo a la sociedad del Madrid de entonces ‘con gran éxito’ según reza la crónica del ABC y Semana. D. Eduardo fue notable arquitecto y llegó a ser miembro de la Real Academia de Bellas Artes (1965) y del célebre Club de Monteros. Sus dibujos animaron su gran libro ‘Veinte años de caza mayor’. Ilustró el libro de ‘El solitario’ de Jaime de Foxá y también son deliciosos sus carboncillos en ‘De la sierra bravía’. Especialmente relevantes, para el aficionado a los perros de caza, son el trabucazo (1941), ¡buen perro! (1945) y el agarre en el río (1944).
Cada vez que enfila la lectura de los textos de Yebes, el lector se ve embrujado por esas palabras buscadas y propias. La penitencia es leerlos y releerlos, pero el disfrute es continuo: “Buen perro; rápido, pegajoso. De punta y puntero, que tiene ambas cualidades; tan fresco y encelado el primer día de montero como el último; ha estado en todos lados. Bravo entre los bravos, no hay para certificarlo, más que ver los costurones que lleva en el cuerpo.”
Escritor de experiencias, cazador de rececho y aguardo, alcanzó grandes records en cabra, antílope y jabalí. Con ser prosista vívido, Yebes en su primer libro consiguió pasar a la historia de la literatura cinegética impulsado por las colaboraciones de dos personas muy brillantes, coetáneos y maestros suyos: D. José Ortega y Gasset en el prólogo y el Duque de Arión, con sus cartas entre monteros. De forma muy hábil, Yebes rescató las opiniones –inéditas hasta entonces- de ambas personalidades del pensamiento y la caza, que han quedado como hitos en la cultura montera para siempre. Seguramente su mujer –Dª Carmen Muñoz Rocatallada- influyó para que el filosofo escribiera sobre caza porque, en aquella generación del 27, el matrimonio Yebes forjó amistades vinculadas a la cultura y el pensamiento.

En su exposición del Museo de Arte Moderno (1947).


Abajo, dibujos de su pluma de alanos en lances de caza hacia 1944 (De la sierra bravía)






El Conde de Yebes conoció el tiempo de formación y apogeo de los podencos campaneros y cazó con perros alanos de las mejores divisas. Retrató en sus dibujos muchos alanos y agarres, algunos de los cuales hemos reproducido aquí –extraídos del contexto de los cuadros de cacería de reses- para abundar en el detalle de tipo y condiciones. Su última entrevista a la prensa, nos la concedió don Eduardo a Rafael Vecilla y a Carlos Contera y fue publicada en ‘El Mundo de la Caza’(1985). Nos recibió en su casa de Madrid, escuchamos con enorme deleite sus afirmaciones alrededor de la caza y allí pudimos recibir de su propia opinión una ratificación completa del tipo de perro Alano a recuperar, entre fotografías de perros y recuerdos de montería.



Detalle de una fotografia de un alano de la rehala del Duque de Arión publicada por el Conde de Yebes de Yebes en 'Veinte años de caza mayor', su obra cumbre. Fotos de cacerías en Gredos de la revista 'Mundo Gráfico'.







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